En una tarde marcada por la emoción y el simbolismo del Día del Amor y la Amistad, el Portal Maya, en el corazón de Playa del Carmen, se transformó en escenario de una ceremonia poco común: 314 parejas decidieron unir sus vidas legalmente durante la jornada de Bodas Colectivas 2026.
Desde temprana hora, familias completas comenzaron a reunirse en el Parque Fundadores. Hubo vestidos sencillos, trajes formales, flores improvisadas y miradas nerviosas. Para muchos, no se trató solo de una celebración romántica, sino del cierre de una etapa y el inicio de otra con respaldo legal y certeza jurídica.
Las palabras dirigidas a los contrayentes giraron en torno al compromiso cotidiano que implica compartir la vida: respeto, paciencia y responsabilidad. Se destacó que este tipo de ceremonias buscan eliminar obstáculos económicos y permitir que más personas formalicen su relación, fortaleciendo el núcleo familiar como base social.
Entre las historias que llamaron la atención estuvo la de Vicente Tuz Kauil y Martha Beatriz Cen Canul, una pareja de adultos mayores de 71 y 72 años que decidió casarse después de toda una vida juntos. También participaron jóvenes de apenas 18 años, así como cuatro parejas con alguna discapacidad, reflejando la diversidad de quienes acudieron al llamado.
Uno de los primeros enlaces civiles fue el de Williams Orlando Benítez Gutiérrez y María Isabel Aquino Hernández, quienes recibieron su acta matrimonial en medio de aplausos. La ceremonia fue conducida por personal del Registro Civil, con el acompañamiento de autoridades municipales y representantes de instituciones dedicadas al bienestar familiar.
El evento no solo tuvo un carácter festivo, sino también social. En los últimos años, este programa ha ido en aumento: en 2024 se registraron poco más de 300 matrimonios, en 2025 la cifra superó los 310 y este 2026 se alcanzaron 314 uniones, consolidando la iniciativa como una política pública orientada a brindar seguridad jurídica e inclusión.
Al caer la tarde, entre música, fotografías y abrazos, las parejas abandonaron el lugar con documentos en mano y un mismo mensaje compartido: el amor se celebra, pero también se construye con responsabilidad y certeza.